Dieciséis herramientas · gratis · sin cuenta

Sin cuentas, sin marcas de agua, sin “regístrate para descargar”

Utilidades para tus imágenes y tus documentos PDF que funcionan dentro de tu navegador: se abren, se usan y ya está. Sin registrarte, sin dar el correo y sin que tus archivos salgan de tu dispositivo.

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Imágenes 5 herramientas

Cambiar el formato, el peso o las medidas de una foto. Aceptan varias a la vez y te lo devuelven todo junto en un ZIP. Índice completo en herramientas de imagen.

Convertir HEIC a JPG

Las fotos que guardan de serie los iPhone y muchos Android, pasadas a un formato que abre cualquier ordenador, programa o formulario oficial. De paso salen sin datos EXIF: sin fecha, sin modelo de móvil y sin las coordenadas del sitio donde las hiciste.

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Comprimir imágenes

Para cuando la foto no cabe en el correo o el trámite exige menos de 2 MB: bajas la calidad hasta donde no se nota, o pides directamente un peso máximo. Si el resultado saliera peor y más pesado, te devuelve el original y te lo dice.

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Redimensionar imágenes

Cambia el ancho y el alto en píxeles o en porcentaje, con los tamaños de siempre a un clic: 1920 para pantalla, 1080 para Instagram, 400 para una miniatura. Cuando hay que reducir mucho, la imagen se encoge por pasos para que los bordes no salgan dentados.

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Convertir a WebP (y de WebP a JPG)

A WebP para que tu web cargue antes, porque pesa entre un 25 y un 35 % menos que un JPG equivalente. Y al revés, que es como llega casi todo el mundo: te has descargado un WebP y no hay manera de imprimirlo ni de adjuntarlo a un trámite.

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Quitar el fondo de una imagen

Sueltas una foto y te la devuelve con el fondo quitado, para descargar en PNG transparente o sobre el color liso que elijas —lo que piden las fichas de producto y las fotos de perfil—. Es la única con un modelo de inteligencia artificial dentro, así que la primera vez tarda en prepararse; después va rápida, y el recorte también se calcula en tu dispositivo.

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Documentos PDF 10 herramientas

Juntar, partir, aligerar y convertir documentos, siempre viendo las páginas en miniatura antes de generar nada. Índice completo en herramientas de PDF.

Unir PDF

Junta varios documentos en uno solo y coloca las páginas mirándolas en miniatura: el archivo sale en el orden que dejes en pantalla, no en el que soltaste los archivos. También sirve con un único documento, para arreglar un escaneo desordenado.

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Dividir PDF

Parte un documento por rangos, extrae solo las páginas que necesitas o saca cada una en su propio archivo. Las páginas se copian tal cual: no se recomprime nada y el texto sigue siendo texto seleccionable.

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PDF a JPG

Convierte las páginas en imágenes para subirlas donde no aceptan PDF —redes, mensajería, ciertos formularios—, eligiendo la resolución según a dónde vayan. Con un aviso por delante: al pasar a imagen el texto deja de poder seleccionarse.

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Comprimir PDF

Para el escaneado de veinte megas que no pasa por el correo. Antes de tocar nada mira el documento y te dice si es buen candidato; y si el resultado fuese a pesar más que el original, no te lo descarga y te explica por qué.

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Imágenes a PDF

Las fotos de un contrato o de unos tickets, montadas en un solo documento y en tu orden. Eliges tamaño de hoja, orientación y margen, y las imágenes se centran enteras sin deformarse nunca.

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Rotar PDF

Para las páginas que salen tumbadas o del revés del escáner. Las giras todas de golpe o solo las torcidas, y el giro queda guardado dentro del archivo: no es el «girar para mirar» del visor, que se pierde al cerrar y hace que quien lo reciba lo vea torcido igual.

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Organizar las páginas

La más completa de las de PDF: cambias el orden, giras página a página y quitas las que sobran, viéndolas todas en miniatura. Cada página lleva sus flechas ◀ ▶ además de poder arrastrarla, porque arrastrar con el dedo falla más de lo que parece, y hay un botón de deshacer.

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Numerar las páginas

Números de página donde tú digas, empezando por la página y el número que quieras —la portada suele ir sin número— y en el formato «3» o «Página 3 de 40». Con vista previa para verlo antes de descargar.

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Marca de agua

Un «BORRADOR» cruzado, un «COPIA» o tu logotipo sobre las páginas, eligiendo dónde va, cuánta transparencia y cuánta inclinación, con vista previa. Sirve para dejar claro el estado o el origen del documento; lo que no hace, y lo digo en la propia página, es impedir que copien el contenido.

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Recortar los márgenes

Para leer en tablet o en un lector de libros: quitando el papel en blanco de alrededor, la letra se ve bastante más grande sin tocar el texto. Tiene recorte automático, que mira varias páginas y se queda con el margen más prudente, y ajuste a mano en milímetros.

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Y además 1 herramienta

Esta no va de archivos que ya tienes, sino de fabricar algo nuevo: un objeto que puedes imprimir en 3D. Está en soyanita.com/qr-3d.

QR3D — códigos QR para imprimir en 3D

Pegas un enlace —la carta de un restaurante, tus reseñas de Google, el wifi del local— y te lo llevas como imagen en PNG o SVG, o como objeto listo para imprimir en 3D: soporte de mesa, llavero o placa de pared.

Lo que lo diferencia de otros generadores es que el archivo 3MF lleva los dos colores guardados dentro, así que al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura la base y el código ya salen separados y con su filamento asignado. Sin eso, el código impreso no tiene contraste y no hay móvil que lo lea.

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Iré añadiendo más según me vayan haciendo falta a mí o me las pidan. Si se te ocurre alguna, escríbeme.

Por qué existe este sitio

Esto empezó por cabezonería. Necesitaba pasar unas fotos del móvil a JPG para un formulario que no aceptaba HEIC, busqué en internet y me encontré con lo de siempre: webs llenas de botones que parecen el bueno, una cuenta atrás para «acelerar la conversión», un límite de dos archivos al día y, al final, un «regístrate para descargar». Todo eso para una tarea que mi propio ordenador podía hacer en dos segundos.

Así que me puse a hacer la versión que a mí me habría gustado encontrar: una página que hace una sola cosa, la explica sin adornos y no te pide nada a cambio. Como funcionó, vinieron otras nueve. No hay empresa detrás ni ronda de inversión: soy una persona en Irún que se cansó de las páginas que te hacen esperar por gusto.

Qué criterio sigo para añadir una herramienta

No vale cualquier idea. Antes de ponerme, una herramienta tiene que cumplir cuatro condiciones, y si falla una, no la hago.

Tiene que poder funcionar entera en tu navegador. Si necesita un servidor procesando, una cuenta de usuario o una inteligencia artificial de pago, aquí no encaja: acabaría con límites de uso o cerrando el día que deje de salir a cuenta. Prefiero no tenerla a tenerla a medias.

Tiene que resolver un problema concreto y frecuente. No una función que suena bien en una lista, sino algo que le pasa a la gente de verdad: el correo que rebota porque el adjunto pesa mucho, el formulario que solo admite JPG, las seis fotos de un contrato que hay que entregar como un archivo.

Tiene que poder ser honesta. Si la única manera de que parezca buena es no contarte lo que pierde por el camino, no la publico. Por eso el conversor a JPG avisa de que el archivo va a engordar, y el compresor de PDF te dice a la cara cuándo tu documento no es buen candidato y no va a mejorar.

Tengo que poder comprobar que hace lo que dice. Cada herramienta se prueba con archivos reales y luego se vuelve a abrir el resultado para mirarlo por dentro. Suena obvio; no lo es tanto. Varias frases de estas páginas están escritas después de medirlas, y alguna hubo que corregirla porque la medición me quitó la razón.

En qué se diferencian de las webs que suben tus archivos

Casi todas las herramientas online que te encuentras hacen lo mismo: subes tu archivo a un servidor, allí lo procesan y te devuelven el resultado. Funciona, y muchas están bien hechas. Pero conviene saber qué implica ese viaje.

Tu archivo acaba en el ordenador de otra persona. Casi siempre se borra a las pocas horas, y casi siempre lo dicen en sus condiciones. Aun así, entre que lo subes y que se borra, ese contrato, esa nómina o esa foto del DNI han estado en un sitio que tú no controlas, en un país que a lo mejor no sabes cuál es, y han pasado por la red por el camino.

Hay límites, y no son técnicos: son de coste. Cada conversión consume tiempo de un servidor que alguien paga. De ahí el máximo de archivos al día, el tope de megas, la cola de espera y la versión de pago que quita justo eso.

Dependes de que esa web siga viva. El día que cierre, o que decida cobrar, te quedas sin la herramienta y con el enlace guardado que ya no lleva a ningún sitio.

Aquí no hay ese viaje. Los navegadores de hoy son suficientemente potentes para hacer ese trabajo ellos solos: pueden comprimir imágenes, dibujar páginas de un PDF, construir mallas en tres dimensiones y empaquetar un ZIP. Así que todo el trabajo ocurre en tu dispositivo. Lo que escribes, lo que sueltas y lo que se genera no viaja a ninguna parte, porque no hay ninguna parte a la que enviarlo.

Qué significa eso en la práctica

Nada que registrar. No hay cuentas, no hay correo de confirmación y no hay «regístrate para descargar». Entras y usas.

Sin límites artificiales. Como no hay un servidor pagando la factura, tampoco hay un contador de usos ni una versión de pago que te desbloquee lo que ya deberías poder hacer.

Privacidad de verdad, no una promesa. Esto no es una declaración de intenciones: puedes comprobarlo tú misma. Abre la herramienta, desconecta el wifi y sigue usándola. Si funciona sin internet, es que no está mandando nada a ninguna parte.

Funcionan en el móvil. Están pensadas para pantallas pequeñas desde el principio, no adaptadas después a regañadientes.

Y las limitaciones, que también las hay

Ser honesta con esto me parece parte del trato. Trabajar dentro del navegador significa depender de la memoria y la potencia de tu dispositivo, así que un móvil antiguo tardará más que un ordenador reciente, y con un PDF de cien páginas se nota. Algunas funciones necesitan un navegador moderno: si el tuyo es muy viejo, la herramienta te lo dirá con claridad en vez de fallar en silencio.

Hay cosas que directamente no se pueden hacer sin un servidor detrás —guardar tu trabajo entre visitas, por ejemplo—, así que esas no las vas a encontrar aquí. Y hay una que me piden a menudo y que tampoco está: reconocer el texto de un documento escaneado. Un escaneado son fotos de letras, no letras, y convertirlas en texto de verdad es un trabajo de otra categoría.

Cómo se sostiene esto

Las herramientas son gratuitas y la intención es que sigan siéndolo. Para cubrir el coste del dominio y del alojamiento, algunas páginas llevan o llevarán publicidad, siempre en espacios marcados y sin interrumpir lo que has venido a hacer: nada de vídeos que arrancan solos ni ventanas que tapan el botón de descargar. Si en algún momento se pone publicidad que use cookies, aparecerá antes el aviso correspondiente para que puedas decidir.

Y una cosa que no va a pasar nunca, porque es incompatible con cómo está hecho todo esto: vender tus datos. No los tengo. Tus archivos no llegan a salir de tu ordenador, así que no hay nada que vender aunque quisiera.

Preguntas frecuentes

¿De verdad es gratis? ¿Dónde está la trampa?

Es gratis y no hay versión de pago. El coste real de estas herramientas es el dominio y el alojamiento, que es poco dinero al año, y se cubre con la publicidad de las páginas. No hay trampa porque no hay nada que cobrar: el trabajo lo hace tu propio navegador.

¿Tengo que registrarme?

No. No hay cuentas ni formularios de registro en ninguna de las herramientas. Tampoco te pido el correo para «enviarte el resultado»: el resultado se descarga directamente.

¿Funcionan en el móvil?

Sí, están pensadas para pantallas pequeñas desde el principio. Lo que cambia es la velocidad: un móvil de hace seis años tardará bastante más con una foto de 4000 píxeles o con un PDF de cien páginas.

¿Necesito internet para usarlas?

Solo para cargar la página la primera vez. Después puedes desconectar el wifi y seguir usándola: es la forma más sencilla de comprobar que tus archivos no se están enviando a ninguna parte.

¿Puedo usar lo que genero para mi negocio?

Sí. Los archivos que generes son tuyos y puedes usarlos con fines comerciales sin pedir permiso ni citar nada. Lo que sí es responsabilidad tuya es tener los derechos sobre las imágenes o logotipos que subas.

¿Guardáis mis archivos o mis enlaces?

No, porque nunca llegan a salir de tu dispositivo. No hay ninguna base de datos donde guardarlos. Puedes comprobarlo desconectando internet después de cargar la página: la herramienta sigue funcionando igual.

Se me ocurre una herramienta que me vendría bien, ¿la puedo pedir?

Claro. Escríbeme al correo de contacto contando qué necesitas. No prometo hacerlas todas, pero las ideas buenas suelen acabar en la lista.

Contacto

Para dudas, fallos que encuentres o ideas de herramientas nuevas:

hola@soyanita.com

Detrás de esto hay una persona, no una empresa: Anita, desde Irún (Gipuzkoa, España).